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Buceo extractivo y descompresión: lo que enseña el accidente del ocle en el Cantábrico

Publicado   Lectura   6 min
Buzo recolector bajo el agua sujetando una cesta con recursos marinos durante una inmersión de trabajo

Un buzo del ocle sufrió una enfermedad descompresiva grave tras 485 minutos a 16 m. Qué dice el RD 550/2020 y cómo evitarlo en buceo extractivo.

La campaña del ocle de 2026 en el Cantábrico deja un caso que ningún profesional del buceo extractivo debería pasar por alto. Un buzo recolector sufrió una enfermedad descompresiva grave después de pasar unos 485 minutos bajo el agua a unos 16 metros, respirando aire suministrado desde superficie. Estuvo varios días en la UCI y, según SubaQuatica Magazine, sigue con parestesias y otras alteraciones compatibles con secuelas neurológicas.

En NITROX21 trabajamos cada día con buzos profesionales y equipos de respiración. Por eso queremos analizar el caso desde la prevención. No buscamos culpables: buscamos los fallos del sistema que permitieron una exposición así, y la manera de evitar que se repitan.

Qué ocurrió en la campaña del ocle de 2026

El ocle (Gelidium corneum) es un alga roja de gran valor industrial que se recoge en el Cantábrico, sobre todo en Asturias. Según la información publicada, la campaña de 2026 va del 1 de julio al 30 de septiembre, con un cupo de 4.300 toneladas y 27 embarcaciones autorizadas. El ocle húmedo se paga a unos 0,60 €/kg y una embarcación puede recoger de media unos 4.000 kg al día. Esos números explican la presión por alargar las jornadas.

Según el reportaje, el buzo afectado trabajaba con suministro de aire desde superficie tipo hookah. Estuvo cerca de ocho horas a unos 16 metros y después hizo la descompresión en el agua respirando aire. Arturo Villazón Granda, supervisor de buceo comercial y militar con más de 30 años de experiencia, sostiene que esa descompresión se interrumpió a los 60 minutos aproximadamente, cuando el procedimiento aplicado exigía, al parecer, varias horas más. Su conclusión es clara: una inmersión así «nunca debería haberse permitido en primer lugar».

No es un caso aislado. En julio de 2025 murió otro buzo que recogía ocle cerca de la isla del Carmen, en Luanco (Asturias). El reportaje también describe un perfil de trabajador cada vez más común: personas que llegan de fuera con poca experiencia previa, atraídas por unos ingresos que dependen directamente de los kilos recogidos.

Qué dice la normativa: el Real Decreto 550/2020

En España, las condiciones de seguridad del buceo en aguas marítimas las fija el Real Decreto 550/2020, de 2 de junio, en vigor desde el 1 de julio de 2020. Esta norma derogó el Decreto 2055/1969 y la Orden de 14 de octubre de 1997. Distingue varias modalidades, entre ellas el buceo profesional y el buceo extractivo, que es el que se dedica a recoger recursos marinos vivos.

El límite de 15 metros y la descompresión programada

El artículo 51 es clave para entender este caso. Las normas específicas del buceo extractivo solo se aplican hasta 15 metros de profundidad y cuando no hay descompresión programada. Si la operación supera los 15 metros o necesita paradas de descompresión programadas, se aplican las normas de seguridad del buceo profesional.

Un trabajo a 16 metros con descompresión en el agua ya no entra, por tanto, en el régimen del buceo extractivo. Entra en el del buceo profesional, con sus exigencias de planificación, personal y medios.

Tiempo máximo de exposición: 180 minutos

El artículo 55 fija para el buceo extractivo una exposición máxima diaria al medio hiperbárico de 180 minutos. Ese tiempo incluye la compresión, la estancia en el fondo y el ascenso, y las inmersiones sucesivas de la misma jornada suman en ese total. Solo si toda la jornada transcurre a menos de 10 metros se puede ampliar a 300 minutos. El buceo profesional con suministro desde superficie también tiene un límite general de 180 minutos (art. 32).

Con cualquiera de las dos referencias, 485 minutos son más del doble del máximo permitido.

Jefe de equipo, buceador de seguridad y cámara hiperbárica

El RD 550/2020 exige que las operaciones las dirija un jefe de equipo, que se encarga de evaluar, planificar, supervisar y controlar en persona la operación (arts. 23 y 53). También exige un buceador de seguridad preparado para intervenir en todo momento. En el buceo profesional hay que garantizar además el acceso a una cámara hiperbárica en un plazo que depende de la profundidad y de la descompresión (art. 22). Con una enfermedad descompresiva, cada hora que pasa hasta la recompresión cuenta.

La norma también exige que el aire respirable cumpla la UNE-EN 12021:2014 (aire comprimido para equipos de protección respiratoria aislantes) o la que la sustituya (anexo II). En un sistema de suministro desde superficie, el compresor, los filtros y las mangueras forman parte de la cadena de seguridad igual que el propio buzo.

Buzos preparando el equipo y la red a bordo de una embarcación de trabajo junto a una costa rocosa
La planificación de la inmersión empieza a bordo, antes de que el buzo entre en el agua. Foto: Kindel Media / Pexels.

Las lecciones para el buceo extractivo y profesional

1. Planificar la inmersión antes de empezar

La profundidad prevista decide qué normas se aplican. Si hay alguna posibilidad de pasar de 15 metros o de necesitar paradas de descompresión, la operación debe organizarse desde el principio como buceo profesional: jefe de equipo, buceador de seguridad, plan de buceo y acceso a una cámara hiperbárica.

2. Controlar de verdad los perfiles de inmersión

Un especialista en medicina hiperbárica citado en el reportaje considera insuficiente el control efectivo de los perfiles de inmersión, los libros de buceo, los ordenadores, los tiempos, las profundidades y los procedimientos de descompresión. Registrar cada inmersión no es burocracia. Es lo que permite al médico tratar bien al buzo cuando algo falla y lo que permite a la empresa demostrar que ha cumplido.

3. La descompresión no se negocia

Acortar una descompresión para volver antes a puerto o hacer otra tanda de recogida es jugarse la salud del buzo. Si el plan de buceo no deja tiempo para descomprimir bien, el fallo está en el plan.

4. Un equipo de suministro desde superficie en buen estado

El hookah o suministro desde superficie da más autonomía que una botella, y por eso mismo facilita inmersiones más largas de lo aconsejable. Revisar el compresor y los filtros, mantener el equipo y controlar la calidad del aire según la norma aplicable es imprescindible.

5. Formación y experiencia reales

Cuando la tripulación rota mucho y la experiencia es escasa, el jefe de equipo tiene que ser todavía más estricto. Tiene que saber decir «hoy no» o «hasta aquí», aunque el barco no haya llenado el cupo.

Para seguir leyendo: Delta P en buceo profesional, el peligro invisible que se elimina desde la superficie.

Cómo te ayuda NITROX21

En NITROX21 (Alcalá de Guadaíra, Sevilla) ayudamos a empresas y profesionales a trabajar bajo el agua con seguridad:

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Fuentes: SubaQuatica Magazine, «Los buzos del ocle vuelven a los fondos del Cantábrico bajo la sombra de la seguridad» (16/09/2026); Real Decreto 550/2020 (BOE). Imágenes: Kindel Media en Pexels (Licencia Pexels).

Nota informativa: en la elaboración de este artículo nos hemos apoyado en herramientas de inteligencia artificial para buscar información y redactar el texto. El equipo de NITROX21 ha revisado el contenido antes de publicarlo. Tiene carácter divulgativo y no sustituye a la normativa aplicable ni al asesoramiento técnico de un profesional.

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